| Bolivia, 06 de Octubre 2008 - 15:25 Hrs. | Busqueda Avanzada |
| Opinión | |
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¿Es o no es verdad? REPRESION DESPROPORCIONADA Por José Gramunt Moragas, S.J. |
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Por, MATEO GARAU, S.J(.)
El fenómeno de la frialdad es sombrío: Para sí y para el entorno. Desconectado de los demás y de la realidad. Posición “Centro” enfermiza.
Hay que actuar decididamente y cuanto antes. ¿Asegurado el éxito? Ni siquiera el “paciente” ha de plantearlo: Ponerse en camino, desear vivamente, curarse – mejorar – avanzar.
Cierto, a más edad más difícil, pero con el mejor ánimo posible se ha de intentar. Nuestro potencial interior y sus posibilidades son aún bastante desconocidas. El ser humano tiene resortes ocultos que, activados, dan gratificantes sorpresas.
Sugerimos modestos pero significativos pasos:
- Compartir su situación con un amigo de toda confianza; Abrirse.
- Esfuerzo progresivo para descentrarse. “Lo verdaderamente importante son los otros, no yo”.
- Tomar conciencia de sus valores: De lo mucho y positivo que se puede hacer.
- De entrada conformarse con pequeños éxitos. Tener paciencia consigo mismo.
- Asomarse a la miseria humana, moral y de situación agobiante de vida.
- Poner un especial cuidado con el cónyuge e hijos. ¿”Cómo puedo alegrarles la vida, cómo mejorar el clima del hogar?”
- Sabiendo que cuando ponemos lo que podemos, el Padre Dios actúa con nosotros, nos vitaliza y potencia. La oración humilde y confiada es una formidable palanca.
¡Nuestra vida puede ampliarse!
El camino a seguir tiene también vigencia para la “frialdad religiosa”, acotemos algo más.
Si deseamos llegar al fondo del problema reconoceremos, en madurez de fe, que el tener un “corazón nuevo” es un obsequio maravilloso de Dios: se nos aclara el sentido profundo de nuestra vida, nos recalienta el espíritu, se llenan de luz las relaciones con los demás, se vive la profesión con optimismo y alegría…
Pero se exige nuestro aporte: Imponernos el deber de interesarnos vitalmente cada día por alguien, ofrecerle nuestra ayuda. Algo más: Lo que va a la raíz: El reservarnos unos días (fin de semana) para tener un “Retiro Espiritual”: En humildad y confianza asomarnos a la realidad desconocida hasta ahora, de Dios; lo que ha hecho y desea hacer por y con nosotros. El “marcapaso” de antes ya se vuelve innecesario.
Un comentario final a la “frigidez sexual”. De la mano de psicólogos – psiquiatras aprendemos de esta situación de desgano sexual, sin el grado normal de erotismo, relación nada intima (?) con la pareja, autómata y mecánica. No hay ni el calor santo del amor verdadero ni el propósito de ser feliz con la felicidad del otro – otra.
Los especialistas la tipifican como “anorgasmia”: va desde el hastío de la relación sexual hasta la impotencia. No es un asunto trivial, están en juego el matrimonio, la procreación, la pareja.
Conduce —puede conducir— a esta situación una deficiente educación afectiva en la niñez – adolescencia, la actividad sexual solitaria frecuente… El engaño de ser “feliz” a solas sin necesidad de nadie: Tumor maligno!
La ayuda profesional es necesaria; posiblemente un tratamiento psiquiátrico profundo.
Anti-hedonia, ¿personalidad esquizoide? Sea lo que sea, el asunto es grave.
La palabra iluminadora de la Biblia: “Por eso te recomiendo que avives el fuego del don que Dios te dio… Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor sino un espíritu de poder, de amor “(segunda carta a Timoteo, 1, 6 – 7).
Unidos en el deseo de una justa solución a la problemática socio-política actual, les deseo un fin de semana reparador. El pesimismo no conduce a nada bueno.
¿Y Ud. qué dice?
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(.) El autor es sacerdote jesuita |