| Bolivia, 05 de Septiembre 2008 - 15:17 Hrs. | Busqueda Avanzada |
| Opinión | |
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¿Es o no es verdad? DECRETOS-LEY A CHORRO Por José Gramunt Moragas, S.J. |
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Todos estamos pendientes del próximo 4 de mayo, fecha elegida para el cuestionado referéndum de los estatutos autonómicos de Santa Cruz. Pero, la inquietud alcanza también al 1ro de Mayo y las horas siguientes porque el Gobierno anunció que en todas las capitales del país --¿en todas?-- se realizarán marchas de las organizaciones sociales en contra de referéndum cruceño. Pero los hechos más sonoros se prevén en La Paz, donde el Consejo Nacional de Ayllus y Marcas de Kollasuyo (Conamaq) piensa celebrar la promulgación oficial de su propia autonomía, y quién sabe si también la de los 36 pueblos originarios a los que les han hecho creer que son la quintaesencia de la bolivianidad y que la exaltación de sus costumbres un tanto ajadas, sus rituales de nueva creación y, sobre todo, sus auténticos valores milenarios --que no faltan-- han de ser los cimientos sobre los que se “refunde” una nueva República comunitaria, socialista, paradisíaca, moderna, próspera y culta. Se prevé que, si el Congreso no sanciona una ley que haga realidad este proyecto, será el propio Presidente Morales quien la promulgue, de acuerdo con el pedido realizado por la CIDOB. No sé cómo les irá en Cochabamba, donde aún se percibe la triste memoria del luctuoso “enero negro” de 2007. Quizá el mismo Gobierno nos depare nuevas sorpresas. A don Evo y a sus muchachos/as les encanta sorprendernos.
Tanto los aymarocentrípetos del MAS como los autonomistas centrífugos del Oriente y Sur del país cuentan con fuerzas nada despreciables. Santa Cruz ha logrado una muy estrecha cohesión en pro de su autonomía --que no es separatismo como repiten sus detractores--, aunque existan bolsones de afectos al MAS que procurarán hacerse sentir el día del referéndum. Para la inmensa mayoría de los cruceños, la autonomía es una ilusión profundamente sentida e irrevocablemente decidida. Se ha repetido múltiples veces que el aymarocentrismo significa un retroceso en el curso de la política nacional, mientras que el autonomismo legítimo va por el camino de la historia. Es verdad que también hay intereses de grupos de poder que ven en la autonomía el campo abierto para consolidar su hegemonía política y económica. Pero también el occidente masista ha creado, en los dos años de este gobierno, una nueva clase decidida a gozar de todas, absolutamente todas, las prebendas que reparte la administración del Estado nacional.
La verdad es que los departamentos autonomistas no buscan desguazar la Nación, sino que las regiones que lo deseen, puedan decidir por medio de sus legítimos representantes sobre aquellas competencias que son propias de un gobierno descentralizado administrativa y políticamente. La realidad indiscutible es que todos nos necesitamos unos a otros. Separados, sufriríamos el aislamiento y nuestras propias carencias. El Gobierno de La Paz cuenta con las huestes centroaymaristas para sostener su posición dominante. Sin embargo, no fiándose del todo de los "ponchos rojos" a quienes halaga el Vicepresidente García Linera, la Cancillería ha solicitado el auxilio de la OEA para que defienda el legalismo del Estado Boliviano Unitario (unívoco) y, de rebote, repudie la ilegalidad de un referéndum autonómico "de facto". Si las partes en conflicto tuvieran el coraje de rebajar sus maximalismos, saldríamos todos ganando.
29/IV/08
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