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Bolivia, 05 de Septiembre 2008 - 15:33 Hrs. USD: Bs. 7,09 venta/ 6,99 compra | EU 9,94636 | UFV 1,51050
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Por José Gramunt Moragas, S.J.
   

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¿EL ALBA O EL OCASO?
Por José Gramunt de Moragas, S.J.
 
La Alternativa Bolivariana para las Américas es un intento de estrategia regional destinado a encumbrar al presidente venezolano Hugo Chávez como líder hegemónico de Latinoamérica. Necesita de sus escuderos: en la retaguardia, el incombustible Fidel Castro. En primera línea de fuego, Evo Morales, Rafael Correa y Rafael Ortega.
 
La bandera que enarbola la  vanguardia del ALBA es su antinorteamericanismo visceral. Pero, como la xenofobia hay que ampliarla al interior de nuestra sociedad para cohesionar ciertos sectores populares, hay que despertar viejos resentimientos indigenistas y enfrentarlos con el mestizaje. Un tercer frente es la integración económica. Pero los socios del ALBA ni son económicamente complementarios entre sí ni existe un plan regional posible y convincente.   Además, la capacidad administrativa para enfrentar los desafíos propios de los planes integradores está muy lejos de lo indispensable para que funcionen. Así quedó demostrado en los largos años de ilusiones integracionistas. Por el contrario, la fuerza centrípeta del ALBA es tan sólo el petróleo venezolano, que subvenciona incluso los proyectos más dispendiosos e insostenibles de los gobiernos ideológicamente afines. No obstante, una economía fundada en los aleatorios pecios del mercado, no asegura una suficiente continuidad. En el amplio marco de las relaciones económicas y financieras – no exclusivamente “bolvarianas” – es imprescindible la apertura a los grandes mercados, sean  “made in USA”, o “made in China”.
 
El otro factor indispensable para la seguridad del bloque de naciones con el que Chávez sueña – y hace soñar a sus correligionarios – son las Fuerzas Armadas, cuya influencia no puede ignorarse, tanto para bien como para mal. Su misión es la seguridad interna y externa. Aunque demasiadas veces han sido utilizadas para la inseguridad interna. Hasta donde se puede saber de las FFAA de cada país, las venezolanas se han ganado la reputación de corrompidas a fuerza de prebendas, por obra de su propio Jefe de Estado con el fin de cubrirle las espaldas ante un pueblo que perdió la confianza en el caudillo al que una vez entronizó pero que ahora le falla por causa de la pobreza en que vive una gran parte de los venezolanos. Ignoro como estará el cotarro militar en Ecuador. Pero sospecho que, en los últimos años ha sido manoseado por los políticos, cosa que no suele ser un reconstituyente sino una infección para los institutos armados. De las FFAA armadas bolivianas, les tengo un gran respeto, especialmente a esos soldados que supieron mantener su honor frente a las envilecedoras dádivas personales – “bono de lealtad” se llamaban en tiempo de García Meza –, sólo que ahora, los billetes vienen de Chávez.  En fin, los creadores del ALBA han captado muy bien estos hechos y empezaron firmando un acuerdo militar entre Venezuela y Bolivia. Pero con tan mala sombra que, no sólo reafirmaron lazos de colaboración profesional sino que introdujeron la cláusula de una posible intervención militar  en Bolivia en el caso de que se produjeran conflictos que pusieran en aprietos al socio Evo Morales. ¡Descarado intervencionismo! He aquí la paradoja: ¿Vamos camino del alba luminosa o del ocaso tenebroso?
 
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