| Bolivia, 05 de Julio 2008 - 04:34 Hrs. | Busqueda Avanzada |
| Opinión | |
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¿Es o no es verdad? POLITICOSMOS Por José Gramunt Moragas, S.J. |
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Por: René Cardozo, S.I.*
Nuevamente se exige a la jerarquía de la Iglesia Católica, el papel de mediador, o facilitador, del diálogo entre los actores políticos del país. Luces y sombras rodean esta mediación, entre las que podemos destacar algunas.
Quizá una luz importante es la posibilidad de un diálogo sincero y verdadero entre las fuerzas políticas que pueda destrabar la situación actual en la que se tiende a una atomización de reivindicaciones y un evidente predominio del interés local y regional, por encima del nacional. La Iglesia Católica constituye un factor importante en este proceso de diálogo nacional dado el peso moral con el que puede contribuir al acercamiento de las partes. El diálogo es necesario, sobre todo si no se quiere profundizar la situación de confrontación y de incertidumbre que rodea al ciudadano. Por ello, toda posibilidad de una solución consensuada es vital en la construcción nacional. Otra luz puede ser la misma predisposición de los distintos actores políticos y sociales para no acudir a otro tipo de mecanismos que pueden ser violentos o anticonstitucionales, y dar pie a la posibilidad de un serio avance en la solución estructural de los problemas. Indudablemente Bolivia ha dado grandes pasos en su profundización democrática y ello se expresa en esta posibilidad de encontrar soluciones dialogadas a grandes conflictos, sin recurrir a la fuerza armada, o a la resolución violenta de conflictos.
Ya entre las sombras podemos destacar la incapacidad, una vez más, de los propios actores políticos, y del sistema político, para encontrar canales de negociación y de acercamiento, debiendo recurrir a Instituciones de la sociedad civil para ello. En Bolivia la inexistencia de espacios reales de negociación política se ha convertido en una enfermedad crónica, utilizando normalmente el recurso a la presión social, o a la reivindicación directa, como la mejor forma de hacer frente a los problemas. Otra sombra dentro de la mediación puede recaer sobre la propia Iglesia Católica que en el pasado ya fue duramente criticada por algunos sectores sociales y eclesiales al ejercer este tipo de rol en la sociedad. Y es que este tipo de acciones políticas o sociales no corresponde del todo a una Institución dedicada a la proclamación del Reino de Dios dentro de una clara opción por los pobres. En este sentido, la acción eclesial más que facilitadora, o mediadora, es la de luchar por la paz y la justicia social, siempre al lado de los más desprotegidos.
Todo este escenario marca una difícil opción para una Institución que en muchas oportunidades no ha dudado en poner toda de sí, para contribuir a la sociedad, y al sistema político, en su conjunto. ------------- *Diplomado del Instituto de Estudios Políticos de París y Provincial en Bolivia de la Compañía de Jesús.
30/Mar/2008/
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