| Bolivia, 06 de Octubre 2008 - 15:28 Hrs. | Busqueda Avanzada |
| Opinión | |
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¿Es o no es verdad? REPRESION DESPROPORCIONADA Por José Gramunt Moragas, S.J. |
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Por René Cardozo (.)
Se ha abierto la posibilidad de una tregua temporal en el debate político entre el oficialismo y la oposición, delante de los grandes desastres ocasionados por las intensas lluvias caídas en las últimas semanas. Esta posibilidad surge ante la toma de conciencia generalizada de que no se pueden anteponer intereses político-partidarios, o regionales, o sectoriales, cuando se necesita el concurso de todos para hacer frente a la situación. Es de agradecer esta actitud de renuncia, delante del interés nacional y el sufrimiento de miles de familias bolivianas.
Uno se pregunta, sin embargo, el por qué solamente una gran tragedia, como la que está viviendo Bolivia, es la única forma de romper las dinámicas cotidianas de enfrentamiento político partidario, y regional. El por qué solamente en los momentos en que el país demuestra su mayor fragilidad, con el consiguiente sufrimiento de las familias bolivianas, los actores políticos, económicos, y sindicales, son capaces de aunar esfuerzos para beneficiar a la población en su conjunto. No se podría pensar, que esta actitud de sumar esfuerzos, de subordinar el interés sectorial, al interés nacional, fuera una actitud permanente, y no solamente para los momentos de crisis profundas y grandes desastres, como el que vivimos hoy.
Y es que en Bolivia no hay que esperar estos momentos, para ver el deterioro del nivel de vida de miles de familias y del conjunto social del país. Lamentablemente, es el ciudadano el que se encuentra prisionero de un permanente juego de guerra entre actores políticos, sociales y económicos, empeñados en dividir la Nación, en debilitar el Estado, y en hacer prevalecer sus intereses personales, familiares, partidarios por encima de todo.
Es de esperar que la tregua que se ha planteado, pueda ser una tregua permanente, para comenzar a encontrar las bases sólidas para proyectar a Bolivia como un país emergente, dentro del contexto regional y global. Sería penoso, volver a la dinámica de confrontación y divisionismo dentro de unas semanas, hasta que otro desastre nacional pueda conseguir que los bandos contrarios se aproximen y nazca el deseo de la paz y la justicia.
Muchos de los desastres nacionales no son solamente fruto de la inclemencia natural, sino que responden a políticas ineficientes de imprevisión, de descuido y de corrupción. Y es que durante muchos años, la clase dirigente boliviana ha estado distraída en otras cosas, sin prever las necesidades de los más pobres. De nada servirá tener un Estado Autonómico, o liberal, o social comunitario, si está fundado en la precariedad y la sobrevivencia de la mayoría de sus habitantes.
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(.) Diplomado del Instituto de Estudios Políticos de París.
17 de febrero de 2008
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