| Bolivia, 05 de Septiembre 2008 - 15:53 Hrs. | Busqueda Avanzada |
| Opinión | |
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¿Es o no es verdad? DECRETOS-LEY A CHORRO Por José Gramunt Moragas, S.J. |
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Por: René Cardozo, S.I(.) El Cardenal de la Iglesia Católica Julio Terrazas, ha exhortado a evitar las distracciones del carnaval, mientras que miles de familias viven momentos dramáticos en los desastres naturales que ocurren en Bolivia. Evidentemente, el pedido del Cardenal es una llamada de atención al fuerte contraste que representan los onerosos gastos que algunos sectores van a realizar en las fiestas de carnaval que se aproximan, y por otro lado, las innumerables familias pobres, que son las más afectadas cuando ocurren situaciones de desastre como la presente. Quizá para muchos ciudadanos esta crítica eclesial no tiene mucha importancia, en un país habituado a los muchos contrastes y contradicciones, muchos de los cuales adquieren un matiz casi natural y normal dentro de la propia vida social. Si no es el carnaval y los desastres naturales, muy posiblemente lo serán las grandes fiestas y el gran consumo de bebidas alcohólicas, junto a las grandes penurias, pobreza y necesidades de miles de familias. En fin, ahí están las grandes movilizaciones políticas exigiendo autonomías, o capitalidad plena, o Asamblea Constituyente, junto a grandes sectores que carecen de los mínimos servicios, y a los que las grandes reivindicaciones no les mejora el paupérrimo ingreso económico familiar. En medio de todo ello, a este gran País de contrastes, habría que añadir la gran ausencia de políticas públicas que tiendan a prevenir desastres o que puedan ser efectivas mejoras sociales para la población. No solamente los contrastes se multiplican, sino que ellos se suceden cíclicamente casi en una rutina social. Estamos en un tiempo en el que las inundaciones se repiten casi anualmente, produciendo los desastres consiguientes, esperando siempre que se repitan en el siguiente año, sin tomar las mínimas previsiones. De la misma forma, el ciudadano ya está muy conciente que luego de la invasión del agua, vendrá la invasión del humo, cuando en los meses de mayo y junio, se produzca el cotidiano y anual chaqueo en el oriente y en los valles. La política es también el arte de prevenir y adelantarse a los acontecimientos. Esta tarea es aún más urgente cuando se trata de políticas sociales en las que muchas vidas están en juego. Pero nada más alejado de este escenario que contar con actores políticos que solamente se sientan a negociar en función de intereses miopes y mezquinos, que no benefician sino a su propio clan político y familiar. En cualquier país civilizado, tanto los ministros del área social, como los Prefectos departamentales de las regiones más afectadas habrían presentado sus renuncias respectivas, por su incapacidad para enfrentar con la debida anticipación estos problemas, y por todas las vidas perdidas. ------ (.) Diplomado del Instituto de Estudios Políticos de París. |