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¿Es o no es verdad?
REPRESION DESPROPORCIONADA
Por José Gramunt Moragas, S.J.
   

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11 DE ENERO

Por: René Cardozo, S.I(.)

Se pueden decir muchas cosas sobre lo ocurrido en Cochabamba el 11 de enero del 2.007. Todavía muchos ciudadanos que viven en Cochabamba intentan comprender lo que realmente ocurrió en esa trágica fecha. Los límites a los que se llegó en los enfrentamientos fueron más allá de los que realmente eran imaginados. La ciudad de Cochabamba, caracterizada por su carácter neutral en muchas de las divisiones que vive Bolivia, de pronto fue un escenario paradigmático de la gran división que vive Bolivia en los últimos años. Posiblemente Cochabamba era un escenario muy propicio para este enfrentamiento, ya que por un lado tiene al Prefecto más ferozmente enfrentado al Gobierno Central, y por otro lado, al movimiento cocalero, cuna del actual Presidente de la República.

Y más allá de los análisis, lo cierto es que se han abierto muchas heridas que todavía no han podido ser curadas. Todavía la ciudad permanece dividida en dos clases, claramente definidas, por su tinte económico, geográfico, social, racial y cultural. Todavía la Prefectura departamental y el Gobierno Central siguen en una guerra con la única finalidad de destruir al enemigo. Detrás de todo, un ciudadano inerme ante las luchas de facciones políticas, de corrupción, de intereses personales, de cálculos electorales, de ambiciones casi hormonales. Un escenario que hace casi imposible toda posibilidad de esclarecer los hechos, y comenzar a ver, por lo menos un resquicio de la verdad. Es previsible, en este escenario, que debamos esperar por mucho tiempo más, para hacer justicia sobre lo que pasó el 11 de enero, y ver las responsabilidades que corresponden a los diversos actores en esos sucesos.

Cabe preguntarse, sin embargo, si este tácito pacto del silencio, del dejar hacer y dejar pasar, del trauma social echado en el olvido, si todo esto es formativo en la conciencia ciudadana, y muy especialmente de nuestros jóvenes y adolescentes que tan activamente tomaron parte en los hechos. ¿Cómo superar una tragedia como la vivida, sin que se convierta en un hasta la próxima vez?

Aquí la educación, tanto pública, como privada o de convenio, tienen mucho que ver. Aquí también está la educación universitaria, pública o privada. ¿Cómo estamos formando a nuestros jóvenes? ¿Qué valores estamos inculcando para la convivencia ciudadana? ¿Hemos dialogado, en nuestras familias, en nuestras escuelas, en nuestras universidades, sobre lo ocurrido el 11 de enero? Si la educación cívica y ciudadana, no está funcionando en nuestra educación primaria, secundaria y superior, se puede decir que el 11 de enero del 2.007 en Cochabamba, es el día del fracaso de la educación en Bolivia.

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(.) Diplomado del Instituto de Estudios Políticos de París.

20 de enero de 2007