| Bolivia, 06 de Octubre 2008 - 15:32 Hrs. | Busqueda Avanzada |
| Opinión | |
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¿Es o no es verdad? REPRESION DESPROPORCIONADA Por José Gramunt Moragas, S.J. |
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Por: René Cardozo, S.I(.) Desde la creación de la República, se ha otorgado mucha importancia a la Corte Electoral, y su función de organizar uno de los momentos más importantes de la vida democrática, como son los procesos electorales. En un comienzo llegó a proponerse al Poder Electoral, como uno de los Poderes del Estado, a la par del Poder Legislativo, Ejecutivo o Judicial. Esta idea resurge nuevamente en la nueva Constitución Política del Estado que se encuentra en etapa de negociación y aprobación final. Ella ya estuvo presente, sin embargo, cuando se pensó en erigir a la Corte Electoral como un Poder del Estado, y hacerlo funcionar en la Capital de la República, la ciudad de Sucre. Es indudable la importancia de la Corte Nacional Electoral. Más aún en etapas tan importantes como la que está viviendo Bolivia. No en vano fueron muchos los esfuerzos que se hicieron para que se cuente con una Corte Electoral más imparcial, despolitizada, garante de una buena conducción de las votaciones, lejos de toda manipulación y manejos fraudulentos. Está claro que este paso fue uno de los más importantes en la consolidación democrática. En estos días se ha producido el cambio en la Presidencia de la Corte Electoral. Estos cambios no siempre han respondido a un serio proceso de calificación profesional. En muchos casos han respondido más a favoritismos políticos, lo que siempre ha puesto en peligro el propio sistema democrático. En los últimos años, la Corte Electoral ha tenido un manejo adecuado y ha conducido a Bolivia a todas las transformaciones electorales que se viven actualmente. La elección de la Asamblea Constituyente, las Elecciones Generales, los distintos referéndums, son procesos de mucha importancia y que de no haberse realizado un buen trabajo electoral no se habrían podido llevar a feliz término. Es de desear que la nueva conducción de la Corte Nacional Electoral pueda seguir la misma dirección sin caer en las presiones políticas, partidarias, o de grupos de poder, sean políticos, económicos o sociales. Mucho más en un año en el que están previstas varias consultas electorales que pueden definir el futuro político de Bolivia, y de sus principales autoridades. Al mismo tiempo, debe iniciarse un proceso serio para pensar los mecanismos que puedan otorgar una mayor legitimidad a las autoridades de la Corte Nacional Electoral, garantizando de esta forma que ellas no respondan simplemente a los gobiernos de turno, o a intereses regionales o particulares, sino que puedan actuar como cualquier otro de los Poderes del Estado, representando a la sociedad, con la necesaria independencia y coordinación con los otros Poderes. 12 de enero de 2008 |