| Bolivia, 05 de Septiembre 2008 - 15:43 Hrs. | Busqueda Avanzada |
| Opinión | |
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¿Es o no es verdad? DECRETOS-LEY A CHORRO Por José Gramunt Moragas, S.J. |
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Por: René Cardozo, S.I(.) Durante varios meses, miles de ciudadanos bolivianos dejaron su tierra natal para buscar nuevos horizontes de trabajo, y de vida, en el continente europeo. Esta realidad irritó a la diplomacia europea que desde hace un tiempo exige nuevamente visa para cualquier viaje al viejo continente. Sin embargo, las cosas parecen haberse llevado al extremo, en una mezcla de exigencia, y de mal trato, a los ciudadanos que por cualquier motivo requieren viajar a Europa. En algunas Embajadas europeas, como por ejemplo la de Italia, cualquier ciudadano que requiera viajar allí debe seguir un penoso trayecto, que comienza con la necesidad ineludible de viajar a la ciudad de La Paz para la "entrevista" en la Embajada Italiana, se encuentre en cualquier lugar de Bolivia. A ello se suman las largas esperas en la misma vía pública que deben hacer los que acuden a las entrevistas, las mismas entrevistas que se realizan en lugares en los que todos los ciudadanos que esperan su turno tienen, al parecer, el derecho de escuchar públicamente las preguntas que el entrevistado debe responder. La privacidad sobre la información y la vida personal, parece que no tiene ninguna relevancia en estos casos. En fin, se puede sumar otras exigencias: pago por el derecho a visa, pasaje de ida y vuelta original, reserva de hotel, el dinero que se necesita, el mismo que es fotocopiado en la Embajada. En cierta forma, es lamentable que una estrecha relación de América Latina con Europa, que siempre se ha caracterizado por su apertura mutua y hospitalidad, sobre todo en momentos de dificultades y conflictos mundiales, además del compartir raíces culturales, económicas y sociales, y que siempre buscó ser una alternativa al predominio de los Estados Unidos, se vaya resquebrajando, construyendo un muro diplomático, en un continente fortificado. Está claro que no se trata de ignorar el problema que representa la migración masiva, en particular aquella que se realiza al margen de toda norma legal y diplomática. Pero también es claro que no se puede entrar en una dinámica de maltrato y menosprecio, que elimina todo incentivo al intercambio y la solidaridad intercontinental. Paradojas de un mundo que pregona ser globalizado e interdependiente. De un mundo en el que se quiere implantar un multipolarismo alejado de una hegemonía mundial que imponga sus valores, tradiciones y costumbres. Paradoja de un mundo que parece abrirse y expandirse para los que tienen condiciones políticas y económicas para ello, y restringirse cada vez más para los otros. En definitiva, paradoja de un mundo en el que nuevamente afloran nos regionalismos, los nacionalismos, los independentismos, los fundamentalismos y los integrismos. ----------------------- 23 de diciembre de 2007 |